En la grama, en la tierra, en ese arbusto que nos escondía de las miradas indeseadas. En los árboles que se nutrían de nuestros deseos, de nuestros fluidos, que nos calentaban y ocultaban bajo las sombras que eran confidentes de nuestros cuerpos, de cada movimiento, de nuestro pulso, inconstante y delator, del pensamiento. En el pequeño platanal, donde tu cuerpo me habló, donde cada secreto tuyo me fue revelado. En la calma de tus ojos, relajados, adormecidos, desorbitados y profundos. Profundos, pero dominados por una sensación aun más intensa, voraz, por un éxtasis que consume como un fuego arrasador, como la plaga más atroz. En ese momento, con aquella oscuridad y tu perfil que se dejaba ver gracias a la luz salpicada por un faro asesino y redentor. Era una luz que parecía salir de ese pequeño espacio bajo la puerta, pero bastó para verte, maligna y complaciente.
En ese espacio donde la armonía multiforme dominaba nuestros actos, tu acción, donde tus ansias saciadas - y bien lo sabías - significaban mi capricho cumplido, mi pecado hecho amor. Sí, te veo frente a mí, con tus cabellos divinos, sobre mí, letal, repleta, con los ojos en un tono muy claro
En cada espacio, lugar y tiempo te veo y es el sedante que revoluciona mi angustia y mi hambre, y un poco mi amargura...
2 comentarios:
Mucha melancolía no?
Es tanto su sentir y tu dolor que entiendo que te hayas sentido mal, mi comentario no juzga tu texto, por el contrario lo afirma, es mucha melancolía la que sientes, lo quisite expresar y así mismo lo sentí, te repito nuevamente nunca fue juzgar mi intención, sino hacerte saber que efectivamente había leído tu añoranza...
Disculpame de todos modos, igual espero que puedas encontrar consuelo y puedas evocar momentos sin tanta aflicción, sé que no es fácil, pero te lo deseo de corazón
Publicar un comentario